¡Sí, el placer está disponible y al alcance de cualquiera de nosotros! En el cafecito de la mañana, en la sonrisa de un desconocido, en un baño calientito, en el delicioso olor de las flores o del pan recién hecho… En fin, está en las pequeñas cosas, ahí empieza el placer, porque, ¿sabes qué? ¡El placer se vive con y en el cuerpo!
¿Empieza a quedar claro por qué nuestro cuerpo no discrimina? ¡Fácil! Todos habitamos en uno, sin importar su forma, color, condición o tamaño… Si estamos vivos significa que tenemos un cuerpo y, por lo tanto, sentimos, lo que significa que, en consecuencia, podemos vivenciar y experimentar placer de muchas y muy variadas maneras.
A nuestro cuerpo no le importan tus prejuicios, miedos, traumas y condicionamientos sociales o…
