DE SALLY AVIGDOR, PARA VANIDADES
Alicia sale de su lectura de tarot completamente desconcertada. No sabe qué creer. Las afirmaciones de Aída, su mirar omnipresente, las cartas, sus símbolos, las vibraciones, la imagen de La Torre partida en dos por un rayo devastador, el contacto con su propio dolor, el inminente viaje de su hijo Lucas, la gran incógnita de Cecilia y, coronando el misterio, la aparición de otro hombre en su vida.
Es demasiado. Necesita hablar con alguien, contárselo a Rebeca. En el fondo hubiera sido más fácil escuchar que Cecilia Echeverri amenaza su estabilidad. Así al menos sabría a quién atacar, de quién defenderse, pero ahora el escenario es otro. En ese juego de adivinación, oráculo ancestral, puente entre lo terrenal y lo divino -o como cada uno…
