Si te olvido, oh Jerusalén, pierda mi diestra su destreza. Péguese mi lengua al paladar, si no me acuerdo de ti». El salmo 137 de la Biblia canta así la belleza de esta ciudad santa para tres religiones y admirada por todo el mundo.
Desde el mirador situado en el bíblico Monte de los Olivos, frente al hotel Seven Arches, se contempla la estampa más bella de la Ciudad Vieja de Jerusalén. Este laberinto de calles angostas, mercados, iglesias, mezquitas y sinagogas, parapetado por una muralla de la época otomana, está dominado por el brillo dorado de la Cúpula de la Roca, erigida en lo alto del monte Moriah, donde el rey Salomón emplazó su palacio y un magnífico templo.
Miremos hacia donde miremos, la religión es omnipresente en esta…