Tras el deshielo de un invierno riguroso y continental, que cubre la ciudad de nieve, el río Moldava de hielo y las colinas de silencio, la primavera se vuelve gloriosa en Praga.
Un aura de misterio se mantiene siempre en esta ciudad, que se niega a ser conquistada o conocida por completo. Así ha sido desde que se fundó, agazapada en los alrededores del castillo, en el siglo x. Primero, la Ciudad Vieja. Unos doscientos años después, la Ciudad Pequeña o Malá Strana, pensada para la población alemana. Y la Ciudad Nueva o Nove Mesto, en el siglo xiv.
Cuando se pasea por Praga estas diferencias resultan poco relevantes, pues la ciudad absorbe y asimila la historia. En un centro carente casi por completo de presencia moderna, la excepción es…