Jabón, sales de baño, saquitos de flores para los armarios, ambientadores para ahuyentar mosquitos, velas, caramelos, helados, miel, chocolate, infusiones... En la Provenza, la violeta lavanda (Lavandula angustifolia) se transforma en multitud de productos que pueden adquirirse en mercados, tiendas, museos y también en el monasterio de Sénanque. Las propiedades medicinales de esta flor se conocen desde hace milenios: antiinflamatoria, cicatrizante, regeneradora, sedante. Para destilar al vapor un litro de aceite esencial, que es la base de los productos cosméticos y terapéuticos, se requieren 130 kg de flores.
En el Museo de la Lavanda de Coustellet, a 10 km de Gordes, se explica el proceso de elaboración, se realizan rutas guiadas por los campos y se muestran utensilios antiguos como un alambique del siglo xvii.
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