Incrustada entre tres lagos artificiales, surgida de las aguas, Man-tua parece una ciudad hechizada, magia de frescos y esplendores, de fantasmas y artes. Según uno de sus mitos, fue la adivina Manto quien fundó esta bella urbe. Según otra versión, celebrada por Virgilio, ilustre hijo de Mantua, habría sido Ocnos, al dotar a la ciudad de murallas y darle el nombre de su madre.
Este núcleo urbano a medio camino entre Milán y Venecia llegó a convertirse en uno de los centros culturales más refulgentes del Renacimiento, con palacios llenos de esculturas, frisos e imágenes de incomparable belleza. Por eso, junto a la cercana Sabbioneta, la Atenas italiana, Mantua fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 2008.
El fulgor de Mantua empezó en el siglo xi, bajo los Canossa, que…