Las intolerancias alimentarias pueden derivar de un consumo excesivo de alimentos hasta el punto de no poder prescindir de ellos, ya que en la mayoría de los casos se ha desarrollado una adicción psicofísica. Por lo tanto, en estos casos, el primer remedio será evitar comer aquellos mismos alimentos todos los días. Cualquiera, consumido con frecuencia y en grandes dosis, puede producirnos intolerancia, especialmente después de un período de estrés o enfermedad, situaciones que ponen a prueba tanto el intestino como el sistema inmunológico.
Tener intolerancia alimentaria a componentes de la dieta cotidiana como leche, huevos, harinas, etc., y su desconocimiento puede dar lugar a un daño paulatino de la salud. Por eso, es importante detectarla y consultar al especialista.
¡Atención a los alimentos cotidianos!
■ Trigo (harinas): Ser intolerante…
