Durante años, el diseño se entendió como un ejercicio estético. Una forma. Un objeto. Una firma. Technogym cambió esa conversación. Desde su origen, la marca italiana entendió que diseñar no era solo crear máquinas bellas o espacios sofisticados, sino dar forma a comportamientos, hábitos y, en última instancia, a una cultura del bienestar.
La historia comienza en 1983, cuando Nerio Alessandri, con apenas 22 años, construyó su primera máquina de entrenamiento en el garaje de su casa en Cesena. No había un plan maestro ni una ambición global. Había una intuición clara: el ejercicio físico debía ser accesible, funcional y parte natural de la vida cotidiana. Esa intuición se convirtió con el tiempo en una filosofía: Wellness, entendida como el equilibrio entre cuerpo, mente y estilo de vida.
Hoy, Technogym…