LA PALABRA JAPONESA WABI PODRÍA TRADUCIRSE COMO la simplicidad de la elegancia y de la belleza, y sabi, como el deterioro del tiempo. Es decir, lo mundano de la belleza. A través de los años, esta tendencia en Oriente se ha convertido en la búsqueda de la hermosura en las imperfecciones, pues lo perfecto llega a ser enemigo de lo natural y, por ello, la admiración de lo efímero, de lo simple, de lo zen.
Desde luego, esta es una percepción relativa, totalmente personal pero también étnica y grupal, generalmente abstracta y subjetiva que varía por regiones, en el tiempo y en la historia pero que, en el Japón insular, se ha mantenido simple, lineal y naturista por centurias. La belleza nipona consiste en restar; en Occidente, en sumar. Allá…
