Para los productores, actores y directores, llevar un montaje a otro espacio implica un enorme reto, por la logística e imprevistos que puedan presentarse; pero también, la satisfacción de sacar al espectador de un contexto tradicional e incitarlo, aún más, a usar su imaginación. “Es muy bello pensar que el hambre de hacer teatro te lleva a usar tu imaginación para convertir cualquier espacio en un lugar donde el espectador puede ser parte de una historia. No se necesitan millones de pesos ni espacios enormes, una historia poderosa puede cobrar vida en donde sea. Creo que la gente debe venir a ver este tipo de propuestas para salir de su zona de confort, vivir una experiencia distinta, divertirse, sorprenderse, incomodarse, dejarse tocar…”, opina la actriz Ana González Bello, quien…