EL ESTADO DE MÉXICO ENCABEZA, desde hace varios años, la lista de las entidades más peligrosas para las mujeres en el país. Las desapariciones y los feminicidios, además de ser cada vez más constantes, son también cada vez más crueles. Pero aun cuando la violencia contra la mujer en este estado se ha normalizado, el caso de Andrés Mendoza, alias “El caníbal de Atizapán”, cimbró como hace mucho no lo hacía a vecinos, autoridades y a la población en general.
La historia, que supera cualquier película de terror, inicia con la desaparición de Reyna González, esposa de un comandante del municipio colindante de Tlalnepantla. Al iniciar la búsqueda de la mujer, Bruno Portillo tenía indicios de que ella se encontraba en el domicilio de Andrés, respetado vecino, incluso presidente de la…
