“Diría que son lugares alienantes donde tendemos a perder nuestro lado humano”, Licia, 27 años.
“Pero ¿quién las usa? Ya todos tenemos Instagram”, Antonio, 30 años.
“Ahí conocí a mi novio”, Sara, 26 años.
Las apps de citas no son solo una cuestión del corazón, sino de generación. Muchas personas después de dedicar horas a su trabajo (que suelen no disfrutar del todo), vuelven a casa, cierran la puerta y ocupan su mente en temas como la soledad, cómo evitarla, el deseo, cómo controlarlo, el amor, y dónde encontrarlo.
A Fabio -quien verdaderamente se llama así- no le interesa esconderse detrás de un nombre ficticio: “¿De qué me debo avergonzar? ¿De que conocí a mi novia en Tinder? No tiene nada de malo”. Fabio tiene 28 años y está comprometido…
