1. Gimnasia localizada: Ayuda a a mejorar la fuerza muscular y a impedir la acumulación de depósitos grasos.
2. Ejercicios aeróbicos: puede ser la práctica habitual de bicicleta, trote, natación o clases de los gimnasios (aeróbics, spinning, tae-bo, etc.). una opción más sencilla, y también eficaz, es caminar. Puede empezar con una caminata a paso moderado, de 10 a 12 minutos por día, e ir agregando 2 ó 3 minutos cada semana. lo ideal es llegar a los 45 a 60 minutos todos los días, con un mínimo de 3 veces por semana.
3. Corrección postural: Muchas personas no tienen grasa corporal, pero una mala postura, unida a una falta de tono muscular, provoca un abdomen dilatado. En estos casos, basta con activar grupos musculares y adquirir nuevos patrones posturales. Simplemente con esto,…