A esta conclusión llegó un equipo de investigadores de la Universidad de Georgetown, EE.UU., basándose en un experimento realizado en 30 niños de 9 y 10 años de edad.
Divididos en grupos, algunos chicos jugaron una versión del “PacMan” en la que eran recompensados por comer bananas, naranjas y otros alimentos sanos en vez de bolitas. Otros, en cambio, jugaron otra versión que premiaba el consumo de gaseosas, chocolates, galletitas y papas fritas. Luego de la actividad, se les pidió que eligieran alguna comida, y entre las opciones figuraban los alimentos que aparecían en los juegos.
Así descubrieron que los niños elegían los aperitivos que habían visto en la versión con la que habían jugado, ya fueran saludables o no. De esta manera, los videojuegos podrían utilizarse como una herramienta…
