Los helados deberían ser un alimento sano y nutritivo, que pueda tomar hasta un bebé a partir de los 4 meses, como es el caso de los helados verdaderamente naturales. Un helado de elaboración no natural (como casi todos los que encontramos en supermercados, kioscos y muchas heladerías) puede ser nocivo para un bebé, al elaborarse a base de ingredientes químicos (saborizantes, colorantes innecesarios, edulcorantes, grasas vegetales, grasas animales añadidas derivadas del cerdo o similares, triglicéridos, conservantes…) También hay grasas de origen vegetal que se añaden a los helados no naturales, para darles textura y para que transmitan sensación de que llenan, ya que los «hinchan» con bastante aire. Sin embargo, potencian el almacenaje de colesterol «malo» en el organismo, lo mismo que las perjudiciales grasas y aceites vegetales trans…
